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Mi reto por Bekoji: Maratón de Amsterdam

Amsterdam, IJsbaanpad, 1076 Ámsterdam, Países Bajos

Cuando la maratón te pone en tu sitio

Pues ya está, otra maratón terminada y van diez! Esta vez tocaba en Ámsterdam que este fin de semana estaba a rebosar de gente y el ambiente de sus calles al máximo. Y es que una maratón como la de Ámsterdam creerme que mueve a muchísima gente.

Sabor agridulce con mi resultado, aunque esta ha sido mi maratón más lenta de todas las que he terminado no ha sido en la que peor he corrido, de hecho estoy relativamente contento de cómo la he afrontado. El problema viene de mucho más atrás. Cuando uno se embarca en la preparación de una maratón al principio todo son ganas y motivación. Uno piensa entrenar mejor que nunca y llegado el día “D” correr más allá de sus límites conocidos hasta la fecha.

Luego la realidad suele ser distinta, bastante distinta en mi caso esta vez. Empecé con los entrenamientos allá por el mes de Junio. Una de las claves de éxito es el ir encadenando entrenamientos, no hace falta que sean entrenamientos de muchísima calidad pero si es el ser constante y respetar los ciclos de carga y descanso. Y eso con el verano de por medio se complica bastante. Que si un día no sales porque hace calor, que si otro has quedado con tal o con cual, que si la semana que viene tocan vacaciones; que si en cuanto acabe el verano me pongo las pilas… Y se acaba el verano y hemos empezado a tope con el proyecto Town of Runners que me quita energía, tiempo e ilusión que estoy trasladando a este proyecto.

Y llega el día “D” casi sin darte cuenta y de repente estoy en Ámsterdam y delante 42 Km., casi nada. Entonces me planteo la estrategia para la carrera. Evidentemente mi estado no es óptimo y renuncio de antemano a cualquier marca “espectacular” y me planteo hacer una carrera en progresión para acabar bien dentro de lo que cabe. Pero entonces me asalta la pregunta del millón. ¿A qué ritmo tengo que ir? Una maratón es que cómo cuando uno juega al siete y medio, se trata de estar lo más cerca del siete y medio pero sin pasarse. En caso de que te pases ahí está la maratón para ponerte en tu sitio. Evidentemente uno se puede plantar con un 4 y hacer turismo por las calles de Ámsterdam. Una opción del todo respetable pero que no va con mi filosofía. En la medida de los posible, en competición, a mí me gusta sacar lo mejor de mí mismo, sin obsesionarse, un minuto arriba o abajo no van a ningún sitio, pero corriendo en cada carrera lo que en ese momento tengo en las piernas.

Hoy ha salido un día relativamente bueno para correr, aunque al principio soplaba el viento sur y hacía un calor, nada normal para estas fechas, a medida que ha ido avanzando la carrera ha entrado un frente del mar que ha refrescado el ambiente y ha dejado unas gotas. Los primeros kilómetros han sido malos, he empezado muy despacio pero mi pulso iba disparado además de sentir una alarmante pesadez de piernas. Pero con el paso de los kilómetros he ido encontrándome mejor y encontrando mi ritmo entorno 4’30’’que pensaba me iba a llevar al éxito.

La maratón de Ámsterdam me ha parecido curiosa, bonita, no es la típica maratón de ciudad aunque también. Durante muchos kilómetros te alejas de las grandes avenidas y el gentío para adentrarte en el típico paisaje holandés con molinos, canales y casitas pequeñas.

Así que mientras atravesaba estos bucólicos parajes mis fuerzas se han ido desgastando más de lo que me hubiera gustado. Con la vuelta a la civilización hacia el kilómetro 29 es cuando se me ha presentado la cruda realidad de la maratón, más de una hora por delante y mi rendimiento ha empezado a caer en picado consecuencia sin duda de la falta de entrenamiento y de que el ritmo escogido era demasiado para mí hoy. Creerme que es una sensación muy desagradable, es como si estuvieras en la mitad del mar a la deriva. No sabes si te queda combustible para llegar a la costa y el viento no sopla a favor. Las piernas pesan como losas y cada paso es un esfuerzo al límite. Mentalmente, en mi caso hoy, he perdido el foco y ya ni sabes para lo que estás corriendo, sólo quieres llegar cuanto antes pero esto te angustia más y otra vuelta más a la espiral de pensamientos negativos. El paso por el kilómetro 35 ha sido más muro que nunca pero afortunadamente he logrado no ponerme nervioso diciéndome mil y una veces eso de “Vístete despacio que llevas prisa”. He comido bien en los avituallamientos y a partir del Kilómetro 37 he podido volver a concentrar en mi ritmo y no sólo en el agotamiento. He puesto de nuevo la calculadora en marcha y he comprobado que había posibilidades de bajar de 3:20 y a eso me he agarrado para llegar a la meta ni más ni menos que en el estadio olímpico de los juegos de 1928.

Cada maratón te deja un poso distinto y una serie de reflexiones tanto más instructivas cuanto más cuesta arriba se te hace. Intentaré aprender de las lecciones que he recibido hoy y desde mañana a buscar un nuevo reto donde ponerlas en práctica.

Mientras tanto la vida sigue y a tope con el “Proyecto Town of Runners”. Por cierto, ya tenéis vuestra entrada? No os lo podéis perder! Además estamos preparando una sorpresa más para ponerle la guinda al pastel!

Cuando la maratón te pone en tu sitio

Zabaldu:

Oharrak

  • 21/10/2014, 09:50 - ASMATU

    ¡Que bonito el correr entre molinos!

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